<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-32673201</id><updated>2011-04-21T14:17:38.517-07:00</updated><title type='text'>Cronicas secuestradas</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://cronicasecuestradas.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32673201/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasecuestradas.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>DMR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01216082800661942041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/Arlt/graf/caricaturas/cari3p.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>7</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32673201.post-115783363388025647</id><published>2006-09-09T13:23:00.000-07:00</published><updated>2006-09-09T13:27:13.896-07:00</updated><title type='text'>La Trucha</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3423/3574/1600/rainbow_trout.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3423/3574/320/rainbow_trout.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si te rompería esa libretita en que anotas, mirá, cada vez que ponés la cara de no te creo. Si te dijeron que miento, te mintieron; si te dijeron que exagero, te exageraron; Porque mentir no miento, o no miento más; exagerar, bueno, por qué no. Ahora, si te dijeron que cuento las historias cuarenta veces, te dijeron la verdad, preferible repetir lo que vale, mirá, porque inventar para qué. La trucha existe y si no, quedate un rato y vas a ver.Mi amigo Danilo me dijo una vez que yo no era mas que un forro que hacía de hombre sabio, el idiota, tan idiota, tan idiota, que un día, por esquivar un charco, saltó a la calle, lo atropelló un camión y se murió.Pero que carajo te tengo que explicar, si me creés bien y si no también, al fin y al cabo vos me encaraste a mi, que joder, con esa libretita y buscando no se qué material, como decís vos; material, material al corralón, te digo yo, que esto no es mas que cháchara de viejo medio en pedo.Hace muchos años, cuando el agua del lago era mucho mas clara que ahora, porque si te quedas un rato vas a ver pasar mas latas y soretes que pescados, tendría yo unos diecialgo, y mi hermano otro tanto, por ahí veinte. Veníamos siempre a este mismo lugar, yo me sentaba junto a este mismo árbol, que en esa época lo habíamos sostenido con un palo de escoba, tan flaquito que era, ahora él me sostiene a mí, mirá lo que son las vueltas. Mi hermano se sentaba en esa piedra que estás vos. Jajajaja, como se te nota el culo de ciudad por esa cara de incómodo que ponés.Yo me cansaba de sacar truchas, mirá. Grandes, chicas, jóvenes, viejas, peliagudas, mansitas.Mi hermano era mas... como que esperaba... mas... mas... ¿Selectivo?, Si, puede ser... bueno, en mi época le decían fifí, o caquita. O por lo menos eso creía yo, que era un pendejo medio salame. Mi hermano se paraba en la piedra y se pasaba horas mirando el agua, como metiéndose, ¿me entendés? La caña en la mano y la plomada en el aire, esperando. Como que ninguna le venía bien, hablaba en voz baja y yo me cagaba de risa y sacaba y sacaba.Llegábamos a casa, y yo entraba con el pecho lleno de truchas y el canasto que rebalsaba.Papá me palmeaba la espalda y se reía, pensando en los cobres que íbamos a rescatar en el mercado al día siguiente. Después elegía dos o tres de las mas lindas y se las limpiaba de un tirón, el viejo, que a la diestra del cuchillo no le hacía sombra ni el Fierro, mirá.Mientras las damas tronaban en la parrilla yo rompía la lechuga y me hermano abría un semillón que ni te cuento, que lo pateaba la vieja Herminia, cerquita de acá, como a legua y media.Se morfaba bien, daba gusto verlo al viejo sonriente, poco mostraba el colmillo desde que mamá crepó, yo pensaba en las monedas que me tocaban del botín, y mi hermano comía en silencio, pero la frente alta.Después nos íbamos al bar, papá se empedaba de lo lindo, el único que le seguía el tren a los dos o tres Mapuches que quedaban, terminaban abrazados y cantando andá a saber que corno, porque era canción indígena, que papá sabía, ni me preguntes porqué. Siempre terminaba hablando de mí, porque se reía y me señalaba, a mí o a mi mellizo que él veía, y mi hermano tomaba caña despacito y en silencio, con la tranquilidad del que espera lo perfecto, la seguridad del que no se conforma con poco.Por la noche los oía pelear, mas bien lo oía al viejo gritar el pedo, y mi hermano poniendo el pecho a las flechas calladito, hasta que me dormía.Al otro día, lo mismo.Resulta que un viernes, que era el día mas movido, yo me di cuenta que mientras papá empezaba a los mimos con los indios, uno se quedaba como prendado, sin abrir la boca, mirando a mi hermano. Se zafó, che, del abrazo del escabio, y se le fue a mi hermano. Hablaron como media hora hasta que mi hermano sonrió como un idiota y le aceptó una piedra que tenía el mapuche al cogote con una piola verde.En casa, mas tarde, se agarraron fiero, papá y él, y esta vez, mi hermano le cantó una serenata que dio miedo, que el cooperativismo y no sé qué, que la liga patriótica argentina y no se cuál.El sábado se paró en la piedra, con una cara que parecía estatua. Yo sacaba y sacaba y él nada, che. Hasta que por ahí lo veo que da un respingo, cabecea como centrofoward y tira la plomada bien lejos y eso que no había reels en esos tiempos. Enseguida nomás pegó el tirón y yo ví, como suspendida en el aire, la trucha más hermosa que había visto en mi vida; le reflejaba las crines al sol, verde, amarillo y un rojo medio raro. Medía como un metro y corcoveaba como alazán enojado. Yo me paré y me le fui. Mi hermano la tenía en las manos, la miraba medio bizco y pensé que le pasaba algo. Él me miró serio, luego sonrió y con una ternura femenina, le sacó el anzuelo y la tiró al lago. Casi me quedo de un síncope, casi me tiro de cabeza al agua, pero mi hermano me revolvió el pelo, agarró la canasta y encaró para casa. Yo tardé en reaccionar. Llegué después que él y los agarré en plena trifulca, papá cortando el aire con la cuchilla y él esquivando el sablazo.Los separé como pude y hasta ligué un tajo en el brazo. No se dijeron nada, y yo no pregunté. Esa noche no comimos ni fuimos al bar, derecho al sobre nomás.Al otro día mi hermano ya no estaba y papá estaba de perros. En la almohada de mi hermano estaba la piedra del mapuche, la agarré y me la puse al pescuezo, cuidando que no se notara, para que papá no la viera.Agarré la canasta y me fui al lago, solo, por primera vez en mi vida. Me apronté a tirar línea, como quién dice, y escucho un murmullo, al otro lado del árbol ese caído de ahí, que ya estaba entonces y va a seguir estando después. Dejé caña y presa y me arrimé. Trepé como mono de monte y casi me congelo. Ahí estaba mi hermano, hincado en la ribera de piedras, con el bolso al lado y la cara casi tocando el agua. Si te reís te tajeo, pero también estaba la trucha, la cabeza afuera del agua, ojo a ojo con mi hermano, parecían novios, mirá, y mi hermano le hablaba y la trucha escuchaba. Mi hermano se paró, me vio y me saludó con la mano. Miró a la trucha, que pegó medio salto afuera del agua, y se fue caminando por la costa. Yo me quedé hasta que desapareció. La trucha también.Nunca mas lo vi.Dos semanas después papá se pegaba el escopetazo en la cabeza, y un mes mas tarde, la vieja Herminia me dijo que a mi hermano lo habían fusilado los milicos en no se que quilombo de la Patagonia.Desde entonces volvía al mismo lugar y sacaba y sacaba truchas, hasta que aparecía la de mi hermano, dejaba la caña y la miraba ir y venir, reflejándole los pelos al sol, acercándose a la ribera y sacando la cabeza afuera del agua, como buscándolo. A veces lo buscábamos juntos. Después me iba a casa, me hacía alguna a la parrilla y me iba al bar a empedarme con los Mapuches. Contaba la historia de mi hermano y su novia la trucha, pero se me reían y yo apostaba plata. Cuando llevaba a los rivales a constatar el asunto, la trucha no aparecía ni por casualidad. Perdí mas de lo que ganaba y entonces ya no conté nada.Al final no se que carajo te interesa a vos todo esto, no se que vas a escribir. ¿A quién le interesa la historia de un viejo borracho, su hermano, y una trucha vieja, pero grande y linda?¿Ahora?&lt;br /&gt;No, ahora no pesco más. La vengo sólo a ver a ella. Supongo que me hace acordar a mi hermano, y yo a ella. Me alcanza con verla ir y venir, cada tanto cruzo el árbol caído y charlamos un rato, pero nada más. Es la trucha de mi hermano. A veces me gustaría que ese sábado la hubiese sacado y mostrado a papá, así le cerraba la boca a ese viejo cabrón antes de morirse en la Patagonia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32673201-115783363388025647?l=cronicasecuestradas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasecuestradas.blogspot.com/feeds/115783363388025647/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32673201&amp;postID=115783363388025647' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32673201/posts/default/115783363388025647'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32673201/posts/default/115783363388025647'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasecuestradas.blogspot.com/2006/09/la-trucha.html' title='La Trucha'/><author><name>DMR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01216082800661942041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/Arlt/graf/caricaturas/cari3p.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32673201.post-115642341304309433</id><published>2006-08-24T05:32:00.000-07:00</published><updated>2006-08-24T05:45:29.083-07:00</updated><title type='text'>El Tren de los Ángeles</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3423/3574/1600/ntitled.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3423/3574/320/ntitled.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3423/3574/1600/ntitled.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estudiosos de la teología y perseverantes de la religión aseguran que Dios tiene un carácter podrido. También, en silencio y en exclusivas logias religiosas secretas se dice que es poseedor de un retorcido sentido del humor.&lt;br /&gt;Investigadores de ciertas falanges algo subversivas del Vaticano aseguran que desde que Satanás, mano derecha y Ángel preferido de Dios, fue exiliado del Cielo, la comunidad angélica perdió de alguna manera el respeto absoluto al Dios Padre, o por lo menos, dejaron de verlo como una figura tan autoritaria.&lt;br /&gt;Sumado a esto, el precepto de que los ángeles son seres inestables, quilomberos y adeptos a las insubordinaciones también surge de los escritos antes mencionados.&lt;br /&gt;Me pregunto de donde sacan sus informaciones estos estudiosos, dónde conocen a sus fuentes, como conducen sus confirmaciones. Estos catedráticos no han estado muertos nunca, supongo, y considerando que pertenecen a la más alta elite de pensadores y filósofos ascéticos, pongo en duda que realicen sesiones espiritistas, consulten oráculos, brujas, videntes y tarotistas con tal fin.&lt;br /&gt;Es posible que, una vez más, seamos víctimas de los fabuladores de fábulas. Pero si bien esta organización terrorista ha conocido épocas de esplendor y poderío, me aventuro en predecir que resulta difícil que hayan logrado filtrar sus ideas sediciosas en las más altas esferas del Vaticano.&lt;br /&gt;El pésimo precedente de Satanás, entonces, dio como resultante la proliferación de actos sediciosos por parte de gran cantidad de ángeles. Se dice que muchos tiñen ciertas plumas de sus alas con colores estrafalarios para diferenciarse de los que ellos llaman "Los Carneros" (aquellos alados que aún sienten profundo respeto por Dios y se negaban a escribir obscenidades en el baño de hombres.)&lt;br /&gt;Famosos son los casos de ángeles desterrados del Elíseo por sus actos que intentaron seguir los pasos de Satanás, acaso más impulsados por la envidia de sus éxitos que por verdadero deseo de desarrollo personal. Así fue como surgieron pobres imitaciones del Infierno, con títulos como El Infierno II los menos ingeniosos o "El pozo oscuro e infinito de los tormentos más terribles y duraderos" los más pretenciosos y torpes.&lt;br /&gt;A Satanás, que para este entonces había pasado varios milenios entre los hombres y en consecuencia aprendido varios trucos nuevos, especialmente en las áreas de Marketing y competencia comercial, no le resultó difícil arruinar estas franquicias fraudulentas en poco tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La insurrección angélica estaba saliéndose de sus cauces, y si bien a Dios le divertía molestar a Satanás enviándole desafíos, también gustaba de fastidiar a la humanidad en su burguesa comodidad universal.&lt;br /&gt;Decidió, entonces, no sólo desterrar a los insurrectos del paraíso, sino confinarlos en un presidio interminable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicha ergástula consistía en un tren que recorría el tramo Constitución – Ezeiza, a veces Wilde. El tren tenía infinitos vagones y en cada uno viajaba un ángel castigado. Desde afuera semejaba a un tren normal y los ángeles eran invisibles a los ojos humanos. El horario del mismo era impredecible, ya que cambiaba permanentemente; creía uno, pues, viajar en un tren convencional y viajaba en el tren de los ángeles Cautivos.&lt;br /&gt;Los ángeles aprovechaban su condición de traslúcidos e imperceptibles y se las tomaban con los viajeros desprevenidos. Descargaban sus chanzas y bromas inescrupulosamente sobre los mortales. Para ellos eran sólo eso, mofas y travesuras, pero para los hombres, terribles designios que alteraban, transformaban y hasta terminaban con sus vidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ensayistas garantizan que el control de dicho presidio fue encargado al Arcángel Gabriel, en una de sus tantas corporizaciones.Gabriel, a diferencia de los Ángeles estándar, podía dividir su cuerpo en otros miles de cuerpos y así estar en muchos lugares al mismo tiempo. Como el lector puede intuir, la proeza de diversificación y filtro, resultaba en un degeneramiento:&lt;br /&gt;a mayor cantidad de versiones, menor la calidad. A pesar de que Gabriel es un Ángel hermoso, de cuerpo armónico, ojos celestiales y bucles de oro, testigos aseguran que el custodio del tren de los ángeles cautivos sostenía un asombroso parecido con Enrique Muiño en "Su mejor alumno", lo que equivale a decir que era igual a Sarmiento. Los menos ilustrados se referían a él como el tipo del billete de cincuenta pesos. Revisionistas sospechan que si alguien andaba con cincuenta pesos en el bolsillo, difícilmente se tomaría el tren.&lt;br /&gt;Los ángeles detenidos lo llamaban, en tono de burla, "Él chancho".&lt;br /&gt;Tal vez un despreocupado subía al vagón donde estaba recluido el Ángel de la discordia. Solo bastaba que el ángel susurrara unas pocas palabras en su oído para que pasara el resto del peregrinaje discutiendo con los demás pasajeros por las más nimias razones. Una pisada de pie podía resultar en una pelea a cuchillazos y una ojeada al diario lindero en asesinato.&lt;br /&gt;Lo peor de todo era que los efectos de las jugarretas angélicas eran permanentes y para siempre. No existía, ni existe hoy, alquimia, conjuro ni gualicho que evapore aquellos efluvios.&lt;br /&gt;El afectado del ángel antes mencionado no podía hacer una simple compra sin pelear con el tendero por los precios, el grosor de las fetas de fiambre o su calidad. Se transformaba en un antipático crónico, avaro a la hora de las propinas en los bares y descortés con las mujeres.&lt;br /&gt;Generalmente era proscrito de la mayoría de los comercios del barrio hasta que se les hacía imposible seguir viviendo allí, entonces se mudaban a otro barrio, donde repetían la odiosa rutina y se veían forzados a mudarse de nuevo. Así pasaban el resto de sus vidas, una perpetua mudanza que condenaba al exilio reiterativo.&lt;br /&gt;Es sabido que muchos sufrían la gélida caricia del ángel del Lamento Perpetuo. Estas personas, al instante, encontraban motivos y razones para lamentarse allí donde no las había. Los solteros lamentaban el no encontrar una pareja duradera y envidiaban a viva voz a los casados. Los casados lamentaban su condición, envidiando en secreto a los solteros.&lt;br /&gt;Los lamentadores perpetuos vivían entre sollozos y amarguras.&lt;br /&gt;Ya en sus lechos de muerte, se lamentaban de no haber aprovechado sus vidas, de no haber perseguido con mas fervor el amor verdadero, de no haber arriesgado más, de no haber vivido mas aventuras y de no morir felices.&lt;br /&gt;Finalmente, en el último suspiro, se lamentaban de haberse lamentado tanto tiempo y morían. En general lo hacían en soledad, ya que es muy difícil soportar a un Lamentador perpetuo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También había ángeles cuyos influjos no traían tan horripilantes consecuencias. Tal era el caso del ángel de las conversaciones estériles. Siempre que el ángel advertía una conversación potencialmente interesante entre dos pasajeros desapercibidos, les soplaba su aliento en los labios y lograba sólo comentarios del tiempo, resultados deportivos, opiniones políticas erróneas y especulaciones sobre los baches nuevos del barrio.&lt;br /&gt;La formación de una pareja era truncada cuando al pretendiente sólo se le ocurría decir "Tiempo loco" y a ella, "es la humedad".&lt;br /&gt;Cronistas varios cuentan que cierta vez coincidieron Julio Cortázar y el Polaco Goyeneche en dicho vagón. Se miraron y Cortázar dijo: "Qué pedazo de cabeza" a lo que el Polaco respondió: "Mirá quien habla". Fue lo único que se dijeron en todo el viaje. Cortázar bajo en Banfield y Goyeneche siguió hasta Glew.El ángel de la negación supo hacer estragos en las almas sensibles. La gente se negaba a trabajar, hacer favores y en casos extremos hasta a comer y dormir.&lt;br /&gt;El escribano Gerones negó hasta el día de su muerte las infidelidades de su mujer, incluso hasta cuando ella le presentó a su amante mientras hacía las valijas para un viaje a la Isla Martín García.Vanesa Del Comte decía que todos estaban locos cuando le afirmaban -por su propio bien- que su marido tenía varios hijos por ahí, aún cuando todos presentaban los mismos rulos ensortijados y, lo que era aún mas revelador, el mismo apellido. Ella simplemente repetía "Si la envidia fuera tiña..."&lt;br /&gt;La combinación de vagones era igual de desfavorable. Una tarde de abril, el brujo Zapata pasó por el vagón de la Negación y luego por el de la Incredulidad, escapando del guarda porque no tenía boleto. A las apuradas se bajo del tren en Temperley, se tropezó y el tren lo hizo pelota. El Brujo Zapata se negó a estar muerto y siguió haciendo su vida con total normalidad. Un día se fue de su casa porque no podía creer con la desfachatez que su mujer lo ignoraba, mientras lloraba por las noches repitiendo su nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El más temido de los ángeles era el ángel del inconformismo. Una vez viajado en aquel vagón todo dejaba de ser suficiente. Muchos hombres murieron solos porque ninguna mujer era merecedora de sus pasiones. Los trabajos eran tediosos y mal remunerados, miles de libros maravillosos fueron incinerados o arrojados al agua podrida simplemente porque sus autores no estaban conformes con los resultados. La sopa siempre estaba fría y sosa, las garrafas vacías, sin mencionar los sifones calientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuentan que el violinista Federico Almada y el pianista José Batisti, que compartían el alquiler de un caserón inglés sobre la calle Viamonte, fueron como hermanos desde la escuela primaria, enrolándose juntos en el conservatorio nacional. Dicen que en sociedad compusieron el concierto para piano y cuerdas más hermoso de la historia de la música. Almada, habiendo sido pateado en el culo por el ángel del inconformismo, puso las partituras en la parrilla y las roció con querosén.Batisti le rogó, entre lágrimas y de rodillas, que no lo hiciera, alegando que era el concierto más bello que jamás su hubiese escrito. Dicen que hasta amenazó con suicidarse poniéndose un matagatos bajo la mandíbula. A Almada no le importó y carbonizó el concierto.Batisti no se mató, sino que saltó y bailó danzas que bordeaban la herejía, gritando que lo quería como un hermano y que gracias a sus actos ahora tenía mas fuerzas para volver a empezar. Almada se mudó a Barracas sin miramientos, asegurando que de todas formas Batisti nunca había sido muy buen amigo.&lt;br /&gt;Nunca se supo quién de los dos tenía razón, ya que las partituras se mezclaron con la grasa de unos chorizos y dos ruedas de morcilla.Revisionistas dan fe que ninguno de los dos, ya que si bien Almada actuaba bajo el influjo del Ángel del inconformismo, Batisti había sido alcanzado por el ángel del Entusiasmo Exagerado en un corto viaje a Lomas.&lt;br /&gt;Si bien la existencia del tren de los ángeles cautivos no era con conocida por todos, gandules avispados aprovecharon la leyenda para hacer su agosto de los inocentes, como todos los gandules.&lt;br /&gt;Una mañana, Juan Alberto de los Andes se presentó en la sucursal del Banco Provincia de Buenos Aires, sobre la avenida Alsina y amenazó a la concurrencia diciendo que era el ángel del Desconsuelo, que se había escapado del tren en un descuido de Sarmiento y que si no le era entregado el contenido de las cajas inmediatamente, tocaría uno a uno de los presentes y ninguno de ellos conocería nunca la dicha y la felicidad. Algunos salieron corriendo, Jubiladas se desmayaron, los guardias de seguridad arrojaron sus armas con las manos en alto.Arturo Taborda, cajero de cincuenta y un años, famoso por su cobardía extrema, se levantó tranquilamente, pasó hacia el otro lado de las cajas y lo durmió de una trompada. Luego se lo cargó al hombro y recorrió altaneramente las tres cuadras a la comisaría. Dicen que Taborda había ido a trabajar ese día en tren, abordando curiosamente el vagón del Heroísmo.Taborda nunca más viajo en tren por miedo a volver a convertirse en un pusilánime. Dilapidó sueldo y ahorros en taxis y remis, porque la parada del colectivo le quedaba a trasmano. Murió a los noventa y siete años solo y en la ruina, pero satisfecho consigo mismo.&lt;br /&gt;Muchos temerarios, a falta de emociones más contundentes por la zona, jugaban a una especie de ruleta rusa ferroviaria. Aburridos por el tedio del barrio concurrían a los andenes de la estación de Banfield y se subían indiscriminadamente a trenes dispares, pasando osadamente de vagón en vagón. Luego se juntaban en la plaza y compartían experiencias y sentimientos. Generalmente montaban trenes inocuos, pero ellos aseguraban haberse subido al vagón de la Indiferencia y cometían actos de vandalismo, eran vulgares con las mujeres y se enamoraban de otras que no eran sus esposas, amparados por sus propias mentiras.Otros utilizaban al tren como excusas de sus propios errores y así lograban el perdón y la comprensión.&lt;br /&gt;El mozo Bernardo Justo, cada vez que era atrapado en una de sus famosas y repetidas infidelidades aseveraba llorando que el ángel del Adulterio lo había tomado entre sus brazos y era fácilmente exculpado.Sostienen que Dios se cansó de tanta debacle y suspendió el funcionamiento del tren-presidio para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Altas esferas de la curia, revisionistas e historiadores aseguran que el tren nunca existió, que siempre fue una excusa para justificar las debilidades y malas resoluciones de los humanos.Yo no estoy de acuerdo.&lt;br /&gt;Creo que el tren siempre existió, y una vez desensamblado, Dios liberó a los Ángeles revoltosos para que deambulen la tierra en libertad.Quien sabe quién tiene la razón. Tal vez ellos alguna vez viajaron en el vagón de la Refutación o yo en el de la Ceguera y no puedo ver mas allá de mis propias opiniones.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32673201-115642341304309433?l=cronicasecuestradas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasecuestradas.blogspot.com/feeds/115642341304309433/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32673201&amp;postID=115642341304309433' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32673201/posts/default/115642341304309433'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32673201/posts/default/115642341304309433'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasecuestradas.blogspot.com/2006/08/el-tren-de-los-ngeles.html' title='El Tren de los Ángeles'/><author><name>DMR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01216082800661942041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/Arlt/graf/caricaturas/cari3p.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32673201.post-115573804720332328</id><published>2006-08-16T06:58:00.000-07:00</published><updated>2006-08-16T07:20:47.353-07:00</updated><title type='text'>Carta a Miss Baker</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3423/3574/1600/08.0.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3423/3574/320/08.0.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buenos Aires, 4 de Junio de 1935&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estimada Srta. Baker:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si decido finalmente responder a su carta, no es porque sea ésta la decimocuarta misiva que me envía. Tampoco porque me sienta conmovido por esa enfermedad que dice usted sufrir, ya que nunca la he oído nombrar y, francamente, empiezo a dudar de su existencia (de la enfermedad, de usted tengo fehacientes pruebas)Simplemente le escribo porque me tiene usted bastante podrido. No sé si está familiarizada con el término, dado que su español es espantoso y confuso. "Podrido" significa un hastío profundo, un cansancio tan grande que provoca disposiciones homicidas. Créame, no me agrada sentirme así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, empecemos a aclarar las cosas:YO NO SOY QUIÉN USTED DICE QUE SOY, con lo confuso que esto resulta.&lt;br /&gt;Tampoco se quién será esa persona con la que comparto el nombre y nacionalidad, pero usted y yo, ¡NO NOS CONOCEMOS!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy empleado ferroviario, asi que puede imaginarse que mis haberes jamás me permitirían visitar esa ciudad norteamericana en la que usted vive, aunque la he visto en fotografías.&lt;br /&gt;Mi esposa, que se llama Margarita, empieza ya a sospechar de mi fidelidad, porque a pesar de la ensalada de frases y palabras que usted garabatea en español, no es difícil desentrañar los mensajes amorosos y los guiños teñidos de propuestas indecorosas.&lt;br /&gt;Aprovecho para aconsejarle que si desea mantener algún tipo de relación con un hombre de habla hispana, estudie el idioma, m´hija.&lt;br /&gt;De todos modos debo reconocer que ha logrado usted inflamar mi fantasía, y confieso que muchas noches he deseado ser ESE que usted ama y añora con tanta pasión. Al igual que su "señor", a mí también me entusiasma el "rubio" que usted pone tanto énfasis en mencionar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esto debe terminar. Comienzo a quedarme sin excusas ante la dosis desmedida de cartas con las que usted inunda mi, por demás pequeño, buzón. Margarita ya no cree en la confusión de direcciones ni en la torpeza del servicio postal. Mi sonrisa no tiene nada de especial y en mi vida me he puesto un Frac, ni siquiera para el casamiento de mi sobrina, que la quiero como una hija, mire.&lt;br /&gt;Yo le deseo la mejor de las suertes en su búsqueda, pero le digo y le repito, le ha errado de persona. ¿Qué más me gustaría a mí que pasarla a buscar a usted por la quinta avenida para cenar en la terraza de ese hotel que menciona y convida? Pero mañana tengo que ir a los talleres de Escalada a revisar esa máquina inglesa nueva que, ya malicio, me tendrá en ascuas hasta el fatídico día de su puesta en marcha.&lt;br /&gt;Su amor parece sincero y apasionado.&lt;br /&gt;Es una lástima que nadie sepa de su romance, aunque parezca excitante.&lt;br /&gt;Obtenga la dirección correcta y escríbale nuevamente, de ese modo, si él es un verdadero hombre (cosa que empiezo a dudar), cuando regrese de su gira por Latinoamérica a fin de mes, abra la puerta y encuentre su carta, ninguna mujer que haya conocido en Puerto Rico, Venezuela o Colombia importará ya y correrá a sus brazos.&lt;br /&gt;Cuídese y luche por lo que ama. Espero se mejore de esa "Dislexia" de la que dice sufrir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin mas, me despido y le deseo suerte, rubia de New York.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atentamente, Carlos Dargel.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32673201-115573804720332328?l=cronicasecuestradas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasecuestradas.blogspot.com/feeds/115573804720332328/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32673201&amp;postID=115573804720332328' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32673201/posts/default/115573804720332328'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32673201/posts/default/115573804720332328'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasecuestradas.blogspot.com/2006/08/carta-miss-baker.html' title='Carta a Miss Baker'/><author><name>DMR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01216082800661942041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/Arlt/graf/caricaturas/cari3p.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32673201.post-115565547872603273</id><published>2006-08-15T08:20:00.000-07:00</published><updated>2006-08-15T09:11:33.336-07:00</updated><title type='text'>El misterio Rosemberg</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3423/3574/1600/index.4.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3423/3574/320/index.4.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 26 de Julio de 1942, mientras a Roberto Arlt lo sacaban por una ventana con el corazón roto y vencido, también encontraban el cadáver de Darío Rosemberg, en el cuarto que le alquilaba a la viuda del Brujo Zapata.Lo que hizo un misterio de su muerte no fueron circunstancias prodigiosas, la puerta no estaba cerrada inalterablemente por dentro, tampoco las ventanas. No se encontró un vaso con sospechoso aroma a almendras amargas. No había marcas diminutas cerca de arterias vitales, ni notas suicidas con equívoca caligrafía. Cuatro días con sus noches le tomó a la arcaica ciencia forense de aquellos días determinar que Rosemberg había muerto ahogado, aunque el fluido en sus pulmones no pudo ser identificado mas que como "agua".Semanas después el inspector Parodi recorría el cuarto con su vista adoptando su postura preferida, que consistía en poner sus puños en la cintura de manera que el saco se abriese lo suficiente como para mostrar su revólver .38, especialmente fabricado por un armero de Tandil.Lo primero que el inspector desestimó fue la teoría del asesinato remoto y el posterior traslado del cuerpo, ya que Rosemberg se encontraba vestido con el mismo traje a rayas cruzado con el que fue visto salir y regresar, de mas está decir, completamente seco. El baño carecía de bañera y en el cuarto no había siquiera una jarra donde el hombre hubiera podido hundir la mollera. Rosemberg llevaba además un clavel rojo en el ojal y el chambergo sobre el pecho. Parodi tomó nota mental, sin saber por qué, de los zapatos recién lustrados en un rincón.Según testimonio de la propia viuda del Brujo, Rosemberg había salido cerca de las tres de la tarde, de aparente buen humor, prometiendo regresar a cenar con el resto de los inquilinos, cosa que no cumplió, porque sí regresó, pero no compartió la mesa y se encerró en su habitación.Parodi tomó aire para hablar y los oficiales presentes retuvieron el suyo. La mente deductiva más famosa de la seccional 2da. estaba a punto de aclarar el enigma.&lt;br /&gt;-Ni la más puta idea- Dijo.&lt;br /&gt;Acto seguido se disculpó y se retiró a cavilar. Lo que nadie sabía era que "cavilar" para Parodi era tomarse unas ginebras. Lo cierto es que el inspector funcionaba mucho mejor medio en pedo.Antes de salir, vio en el tacho de basura de la cocina, un ramo de fresias marchitas.Camino al bar de los hermanos Salleber, decidió que el secreto radicaba en la ausencia. Es decir el tiempo en que Rosemberg estuvo fuera de la pensión y los lugares que había visitado.Antes de entrar, por un impulso, se detuvo en el puesto de flores del viejo Domeq. Don Bustos le confirmó que Rosemberg había adquirido ese día un ramo de fresias y un solitario clavel rojo. Parodi tomó su primera ginebra, mientras miraba a un tipo flaco vestido de gris jugar admirablemente al billar.Nada.Pidió otra. A mitad del trago, sus ojos titilaron.Para la cuarta ginebra, se levantó, vacilante, y se encaminó apurado hacia la pensión de la Viuda.La encontró lavando ropa en la pileta del patio. Los oficiales lo vieron y por un momento no supieron si iba a pegarle, a hablarle o a romperle la boca de un beso. Él tampoco.La tomó de un brazo y la guió hacia la cocina. La viuda temblaba de nervios, lo que envalentonó a Parodi. El inspector interrogó dura, pero respetuosamente, sobre la relación que unía a Rosemberg con ella. La viuda negó vehementemente las acusaciones del policía. Parodi indagó, basándose en un presentimiento, sobre herencias, pensiones y otras yerbas. Siete horas después, la viuda se quebró.Confesó que Rosemberg llegó ese día con el ramo de fresias a profesarle un amor escondido por muchos años, incluso cuando el brujo Zapata vivía. Por alguna razón creyó ser correspondido, pero la viuda juró sobre el buen nombre de su difunto esposo nunca haber aludido semejante enredo.La verdad del asunto es que el Brujo Zapata, antes de morir atropellado por un tren en la estación Temperley, le dejó a su mujer, a modo de testamento, un conjuro demoníaco, gracias al cual nunca mas podría enamorarse de otro hombre, ni siquiera sentir atracción física alguna.Por esa misma razón rechazó los convites de Rosemberg.Parodi pudo confirmar sus sospechas: Ningún hombre compra flores, usa claveles rojos en el ojal y lustra sus zapatos en el mismo día si no es que está enamorado de la mujer equivocada.Parodi preguntó a la viuda por qué había mentido. Ella respondió que, por alguna misteriosa razón, se sentía culpable, como si hubiese cometido algún crimen.Parodi respondió que no corresponder el amor ajeno no era delito.La viuda dijo:&lt;br /&gt;-¿Esta seguro?Parodi no respondió y salió de la pensión.Un oficial lo frenó en la puerta y le dijo&lt;br /&gt;-¿Entonces?-Entonces ¿Qué?-¿Cómo murió Rosemberg?El inspector Parodi sonrió tristemente y dijo:-Fácil. Se ahogó con sus propias lágrimas&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32673201-115565547872603273?l=cronicasecuestradas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasecuestradas.blogspot.com/feeds/115565547872603273/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32673201&amp;postID=115565547872603273' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32673201/posts/default/115565547872603273'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32673201/posts/default/115565547872603273'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasecuestradas.blogspot.com/2006/08/el-misterio-rosemberg_115565547872603273.html' title='El misterio Rosemberg'/><author><name>DMR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01216082800661942041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/Arlt/graf/caricaturas/cari3p.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32673201.post-115565489902901728</id><published>2006-08-15T08:01:00.000-07:00</published><updated>2006-08-15T08:16:07.756-07:00</updated><title type='text'>No somos Nada (o lo que podríamos haber sido)</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3423/3574/1600/FotosTomos_05.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3423/3574/320/FotosTomos_05.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El puesto de la frontera sur necesitaba provisiones. El chasqui que había enviado el Teniente Muiño había galopado siete jornadas sin agua ni comida en pos de hacer llegar el mensaje.&lt;br /&gt;Incluso, se había negado a quedarse en Buenos Aires para un merecido descanso y recuperación. Dijo que no se quedaría tranquilo hasta no ver asegurado el bienestar de sus compañeros del fortín. El Capitán Petrone había tenido que reprimir el impulso de pegarle un abrazo a ese soldado leal; en su lugar, le estrechó fuerte la mano, le dio un fusil nuevo y una calurosa felicitación.&lt;br /&gt;Mientras aguardaba la comunicación del General Roca con las instrucciones pertinentes, se acercó allí donde sus hombres aprestaban un cordero recién sacrificado en la cruz junto al fogón. El chasqui se mantenía en la oscuridad, apartado de los reclutas y oficiales, ajeno al griterío de la ginebra y las palmadas de camaradería.&lt;br /&gt;Rechazó con cordialidad y reverencias un trozo de cordero que le acercó Petrone, repitiendo la máxima antes promulgada de no alimentarse hasta que sus camaradas lo hicieran también.&lt;br /&gt;Petrone se alejó, antes que el chasqui pudiese notar el asomo de una lágrima sensible.&lt;br /&gt;Un cabo le alcanzó un papel doblado en cuatro.&lt;br /&gt;Las órdenes del General Roca fueron claras: Petrone y sus hombres debían partir de inmediato hacia la frontera sur, con abundante carne seca, fusiles y municiones. Roca necesitaba a todos sus hombres en condiciones, fuertemente armados y bien alimentados para llevar a cabo la estrategia "cerrojo" para terminar de una vez por todas con la indiada y ganarle la tierra sur al cacique Colcaliche.&lt;br /&gt;El Capitán Petrone no pudo dejar de pensar en lo paradójico que resultaba atravesar media Pampa, cargados con absolutamente todo, para alcanzar la nada.&lt;br /&gt;Cuando Petrone surgió de su tienda de campaña, el Chasqui ya aprontaba su bayo y miraba al horizonte, más deseoso de partir que el General Roca mismo.&lt;br /&gt;Secretamente acarició la esperanza de contar con más hombres como aquel entre su pelotón.&lt;br /&gt;El sol de mediodía los sorprendió a medio camino, hacia el lado oeste de la hornada de ombúes. Se detuvieron a escapar del sol y el calor. Una vez más, el Chasqui declinó el rancho, abasteciéndose solamente de un larguísimo trago de agua.&lt;br /&gt;Petrone calculó que les tomaría un día más de marcha y decidió viajar hasta el anochecer, hacer noche para reestablecer alma, cuerpo y espíritu y al día siguiente embestir a paso apretado sólo hasta mediodía; De esta manera se aseguraba el arribo al fortín amparado por las sombras, evitando la posible celada del indio.&lt;br /&gt;Las primeras estrellas empezaban a despuntar cuando tuvieron el fortín a la vista.&lt;br /&gt;Petrone detuvo, la columna, olfateando el aire, receloso.&lt;br /&gt;Apenas se veía un hilo de humo blanquecino por detrás del parapeto de troncos, y nadie custodiaba la torre del polvorín. No había signos de movimiento, no se advertía cañoneros alerta, ni siquiera el centinela en el mangrullo.&lt;br /&gt;Algo anda mal, pensó Petrone.&lt;br /&gt;El chasqui taloneó con furia y avanzó a la carrera, antes que Petrone pudiese vociferar advertencia alguna. Antes de cruzar el portón entreabierto, Petrone creyó adivinar una sonrisa misteriosa en el rostro del valiente soldado.&lt;br /&gt;Con extrema cautela, la columna de Petrone fue acercándose, los sentidos alerta, los fusiles celosos.&lt;br /&gt;Traspasaron el portón. Parado junto a su bayo, el Chasqui los aguardaba con la sonrisa a flor de labios.&lt;br /&gt;Petrone se sintió tentado a sonreír a su vez, pero no tuvo tiempo.&lt;br /&gt;Les cayeron con todo.&lt;br /&gt;Indios maula, pensó Petrone, alcanzando a ver sólo porciones de cuerpos destrozados por sables y torsos invadidos por las lanzas.&lt;br /&gt;Cayó boca abajo y se lamentó no poder mirar a la cara a los infieles de Colcaliche, que desmembraban a sus hombres.&lt;br /&gt;Despertó en una celda del fortín, solo y dolorido.&lt;br /&gt;Durante la primera noche, luchando contra las contusiones y las laceraciones en su cuerpo, se arrastró hasta el pequeño rosetón atravesado de cañas que servía como único respiradero; Izándose dolorosamente, intentó descifrar lo que sucedía afuera.&lt;br /&gt;La actividad confusa transcurría bastante fuera de su campo visual; de todos modos, logró percibir por entre el fuego de las hogueras al cabo Hernández, que había sido atado a un poste y estaba por siendo acercado por manos anónimas a una especie de fogón.&lt;br /&gt;Cuando el cabo empezó a gritar, Petrone se dejó caer, vencido por el dolor de sus brazos y la impotencia.&lt;br /&gt;Nunca podría comprender los actos atroces y sanguinarios de estos salvajes. No era de cristiano quemar a un hombre vivo.&lt;br /&gt;Apenas si se alimentaba de los pocos huesos que le arrojaban por el respiradero.&lt;br /&gt;Dormía de día y de noche, sufría los alaridos de sus hombres. La cuarta noche cayó de rodillas y le rezó a Dios todopoderoso y misericordioso para que el salvaje Cacique, en un rapto de piedad, matara a todos sus soldados de una vez, en lugar de perpetuar la tortura bestial. No tenía ningún sentido, pues su tropa nada sabía de los planes de Buenos Aires.&lt;br /&gt;Trece días transcurrieron hasta que alguien se dignó a visitarlo. Trece días de angustia y desconcierto, trece días en los que, al rendirse el sol al horizonte, siguió sintiendo en la piel el crepitar de las hogueras y los gritos impotentes de sus hombres.&lt;br /&gt;La puerta del recinto se abrió, dejando entrar un puñal de luz clara que aguijoneó los ojos de Petrone. Así, cegado, oyó:&lt;br /&gt;- Ahora es su turno.&lt;br /&gt;Una voz familiar, un timbre natural y casero, casi amigo.&lt;br /&gt;Petrone restregó sus ojos y luchó para adaptarse al fulgor níveo.&lt;br /&gt;Lentamente, casi como un aparecido, se le presentó la cara del Teniente Muiño.&lt;br /&gt;Petrone, confundido, no tuvo fuerzas para preguntar nada.&lt;br /&gt;La celda fue abierta y lo sacaron a la rastra.&lt;br /&gt;Una vez afuera, a la luz de las hogueras, comprendió. Los hombres de Muiño formaban una ronda alrededor de una pila de huesos.&lt;br /&gt;Habían dado cuenta de los indios, de los mulatos y de los gauchos, ahora era el turno de los criollos.&lt;br /&gt;Lo desnudaron, lo crucificaron y encendieron el fuego. Mientras lo arrimaban al fuego, vio al Chasqui admirado pasando con avidez la lengua por la cabeza cercenada del sargento Magaña.&lt;br /&gt;Sólo entonces advirtió que cerca del portón a unos dos metros del pozo, se encontraba en una estaca la cabeza de Colcaliche, empezando a descomponerse.&lt;br /&gt;Alcanzó a decir, entre el dolor intolerable:&lt;br /&gt;-Pero, Muiño, ¡usted y yo somos amigos!&lt;br /&gt;-Usted y yo no somos nada, mi Capitán.&lt;br /&gt;Se lo comieron antes del amanecer y enviaron por más provisiones.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32673201-115565489902901728?l=cronicasecuestradas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasecuestradas.blogspot.com/feeds/115565489902901728/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32673201&amp;postID=115565489902901728' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32673201/posts/default/115565489902901728'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32673201/posts/default/115565489902901728'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasecuestradas.blogspot.com/2006/08/no-somos-nada-o-lo-que-podramos-haber.html' title='No somos Nada (o lo que podríamos haber sido)'/><author><name>DMR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01216082800661942041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/Arlt/graf/caricaturas/cari3p.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32673201.post-115556762454959152</id><published>2006-08-14T07:58:00.000-07:00</published><updated>2006-08-15T08:50:57.720-07:00</updated><title type='text'>Punto Final</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3423/3574/1600/2tiempo.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3423/3574/320/2tiempo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Astier intentó concentrarse en la cicatriz sobre la ceja izquierda del condenado a muerte, procurando evitar la mirada afligida y a la vez, satisfecha de los padres de las víctimas.&lt;br /&gt;Sabía que de un momento a otro sentiría la punzada aguda en el cerebro y el fogonazo blanco, la sensación de desmembramiento, la desorientación momentánea, el despertar a otra realidad, a otro tiempo.&lt;br /&gt;Finalmente, la impresión de muerte.&lt;br /&gt;Astier apretó su puño hasta que los nudillos se volvieron blancos, preparándose.&lt;br /&gt;Dio un rápido vistazo alrededor.&lt;br /&gt;Cuando volviese, las víctimas ya no serían víctimas, o tal vez víctimas de otros eventos desafortunados.&lt;br /&gt;Los padres serían padres y el condenado no sería un condenado, sencillamente, ya no sería nada.&lt;br /&gt;Duele.&lt;br /&gt;Siempre duele el viaje, como si fuese la primera vez, duele.&lt;br /&gt;Como supone debe haberle dolido nacer...&lt;br /&gt;O morir.&lt;br /&gt;Un parque.&lt;br /&gt;Por primera vez en su carrera, no necesita verificar el contenido del sobre en su bolsillo.&lt;br /&gt;Empieza a acercarse al niño que se columpia con la indolencia audaz del que se sabe inmune a todo peligro.&lt;br /&gt;Una advertencia materna tardía se funde con el estrépito de la caída hacia delante.&lt;br /&gt;La sangre fluye por encima de la ceja izquierda.&lt;br /&gt;Una reprimenda inútil.&lt;br /&gt;Un llanto impotente es aliviado con un abrazo arrepentido.&lt;br /&gt;La promesa del regreso presuroso, es necesario limpiar la herida.&lt;br /&gt;La justicia es así... mejor dicho, la justicia es&lt;br /&gt;como dicen Ellos&lt;br /&gt;No, es o no es.&lt;br /&gt;como dicen Ellos&lt;br /&gt;Astier sacude los cuestionamientos de su cabeza.&lt;br /&gt;La justicia es, así sin medias tintas, sin desvíos habilidosos ni retóricos.&lt;br /&gt;Siempre encontraba consuelo en ese argumento, tal vez secretamente, mera justificación.&lt;br /&gt;¿Cuándo había empezado a cuestionar al sistema?&lt;br /&gt;No era bueno cuestionar sus normas.&lt;br /&gt;No era seguro.&lt;br /&gt;Veintisiete años en la fuerza y nunca había argumentado en contra del sistema.&lt;br /&gt;¿No había sido el crimen prácticamente abolido, precisamente gracias al sistema?&lt;br /&gt;sí, mediante la aplicación de otro crimen&lt;br /&gt;No, no es un crimen, es una medida preventiva.&lt;br /&gt;Según dicen ellos&lt;br /&gt;No, habían llegado a tiempo para poner orden al caos.&lt;br /&gt;¿O caos al orden?&lt;br /&gt;Sacude una vez más la cabeza y trata de concentrarse. El niño llora ahora un tanto más en calma, escudriñando el infinito horizonte del parque en busca de la figura protectora de mamá.&lt;br /&gt;Falta poco, apenas unos metros.&lt;br /&gt;Astier busca en su cintura, a la espalda. El frío del metal se extiende por el antebrazo y escala en dos zancadas hasta su cabeza.&lt;br /&gt;Prevención. Simple y llanamente.&lt;br /&gt;Justicia.&lt;br /&gt;No está bien.&lt;br /&gt;No es seguro.&lt;br /&gt;Es justo.&lt;br /&gt;El niño intenta contener sin éxito los borbotones de sangre. El vuelo de un pájaro oportuno se le interpone entre las lágrimas y lo distrae.&lt;br /&gt;Sigue su vuelo hasta la figura del hombre que avanza con paso decidido. Tal vez venga a curarle la herida, a alborotarle un poco el pelo, a decirle que no es nada, que ya va a pasar, como haría mamá.&lt;br /&gt;Mamá.&lt;br /&gt;Mamá siempre aconseja no hablar con desconocidos.&lt;br /&gt;¿Donde está mamá?&lt;br /&gt;Astier se concentra en la cicatriz sobre la ceja izquierda, tratando de evitar la mirada afligida y, a la vez, satisfecha del niño.&lt;br /&gt;El niño le sonríe, y le muestra los dedos manchados con sangre, a modo de excusa, de disculpa.&lt;br /&gt;Astier saca el arma y le apunta a la cabeza, a la cicatriz, como si la precoz oquedad facilitase el trabajo.&lt;br /&gt;Veintisiete años en la fuerza habían confinado cualquier resquicio de culpa a la oscuridad de la razón.&lt;br /&gt;De ellos.&lt;br /&gt;Disparó, congelando la sonrisa traviesa y eliminando el futuro de una sonrisa maligna.&lt;br /&gt;Ni siquiera el cráneo abierto como un libro y las letras y frases tiñendo de rojo la arena del marco de madera hacía mella en el remordimiento.&lt;br /&gt;El condenado, sencillamente, ya no sería nada.&lt;br /&gt;Un grito violento espanta dos o tres palomas debilitadas.&lt;br /&gt;Mamá.&lt;br /&gt;Parada a unos metros, sosteniendo patéticamente una botellita de alcohol y dos o tres vendas de dudosa sanidad.&lt;br /&gt;Lo mira directo a los ojos, tratando de entender, de impedir lo irremediable.&lt;br /&gt;Astier no se preocupa, porque siente ya los barruntos del viaje.&lt;br /&gt;Arroja el arma al piso, sus huellas digitales no serán engendradas sino hasta dentro de diez o quince años.&lt;br /&gt;Aprieta el puño, aprestándose. Antes de viajar, ve en los ojos de Mamá el odio diáfano de la advertencia, advierte la venganza en la transparencia glauca, de la seguridad retentiva de su rostro.&lt;br /&gt;La punzada aguda en el cerebro y el fogonazo blanco, la sensación de desmembramiento, la desorientación momentánea, el despertar a otra realidad, a otro tiempo.&lt;br /&gt;Finalmente, la impresión de muerte.&lt;br /&gt;Era tarde. Muy tarde. Todos y cada una de los párrafos de su cuerpo maltratados por el viaje le pedían a gritos irse a descansar. Pero aún le restaba cumplir con el Informe.&lt;br /&gt;El Informe.&lt;br /&gt;Ingrato informe.&lt;br /&gt;¿Qué poner?&lt;br /&gt;Esta vez había sido, aparentemente, un crimen pasional. El atenuante "Emoción violenta" privaba a la procesada del paliativo de la condena a muerte, sentenciándola al desenlace irremediable de la desintegración física y orgánica progresiva.&lt;br /&gt;¿Qué poner?&lt;br /&gt;La verdad&lt;br /&gt;Claro... ¿Qué otra cosa?&lt;br /&gt;Mecánicamente tipeó: "Ejecución eficaz – prevención satisfactoria"&lt;br /&gt;La verdad&lt;br /&gt;¿Qué verdad?&lt;br /&gt;¿Cuál es la verdad?&lt;br /&gt;¿Quién dictamina la verdad?&lt;br /&gt;Ellos&lt;br /&gt;No.&lt;br /&gt;Ellos nunca estuvieron allí.&lt;br /&gt;Ellos no habían tenido que meterse en una villa de emergencia del conurbano, enlodándose los zapatos reglamentarios hasta las orillas.&lt;br /&gt;No habían tenido que ver los dos ojos almendra enmarcados por melena oscura y triste que parecen pedir refugio, cuando consulta el sobre en su bolsillo.&lt;br /&gt;La casa en la esquina parece anclada en el dilema de soportar estoica los embates del viento y la lluvia que se agrava a cada paso que Astier da hacia ella, o desistir y venirse abajo de una vez por todas.Por entre las gotas pendencieras llega la certeza de una pelea. Astier traspasa un patio trasero saltando un alambrado incapaz de detener más que a la higiene y busca en su cintura, a la espalda.&lt;br /&gt;El agua trae desde la ventana los rugidos etílicos de Jorge, junto a la luz tímida de una lamparita desnuda y a los tintes violáceos, grises y amarillos de la piel de María; acaso prontamente surgirá el rojo que aplaque la ira o que acaso la haga arder por última vez.&lt;br /&gt;Un sollozo despierta los reflejos.&lt;br /&gt;Allí, detrás del tabique de madera de pino, los ojos almendra conjugan la sal de las lágrimas con lo ácido de la lluvia.&lt;br /&gt;Atestigua.&lt;br /&gt;Legitima.&lt;br /&gt;Asimila.&lt;br /&gt;Los ojos almendra no lo ven. Parecen fijados en la puerta de entrada, una puerta de la que parece querer huir de una vez por todas, esas puertas de las que siempre se espera emerger al monstruo, un monstruo como al que veinte años más tarde los ojos almendra hundirán una cuchilla de cocina en su vientre para evitar una golpiza casi calcada.&lt;br /&gt;Le parece mentira que esas manitos que tiemblan de frío y terror, alguna vez estarán teñidas del fluido purpúreo del amante salvaje e inhumano.&lt;br /&gt;La puerta se abre y el monstruo se manifiesta, tambaleante de alcohol, bramando incoherencias al temporal, tan o más violento que él.&lt;br /&gt;Astier se oculta tras un tabique improvisado, no sin antes ver un horror extraordinario en los ojos almendra que capturan fugazmente algo en el interior.&lt;br /&gt;El monstruo la llama por su nombre.&lt;br /&gt;Alicia.&lt;br /&gt;Astier maldice por lo bajo al tiempo que ve como Alicia logra escabullirse bajo las narices del monstruo, que trastabilla y cae de fauces al lodo. Alicia desaparece por el recodo de la casilla. Astier desanda sus pasos, en dirección contraria, con el propósito de interceptarla cuando ella intente rodear el refugio al que nunca regresará.&lt;br /&gt;Pero Alicia no aparece. Astier duda, piensa, con el arma aferrada con ambas manos y dispuesta.&lt;br /&gt;Decide regresar al frente, pero Alicia tampoco está por allí, solo el monstruo, boca abajo, con la firme intención de ya no volver a levantarse.&lt;br /&gt;Un grito agudo que viene desde los fondos se eleva por sobre un trueno.&lt;br /&gt;Astier decide que será más rápido atravesar la vivienda que rodearla. Abre de un manotazo la precaria puerta y se adentra en la miseria que seguramente el monstruo no hace el menor intento de remediar. Cruza una especie de sala y tiene que saltar a la madre de Alicia que se desangra junto a la mesa de la cocina. Otro manotazo lo conduce al patio trasero, que no es otra cosa que el cuadrado de dos metros por dos por el que él ha entrado a la propiedad.&lt;br /&gt;Ellos no tienen que verse en los ojos almendra de Alicia, enmarañada en el alambre de púas oxidado y letal, que ha impedido el éxito de su fuga, de su libertad del monstruo.&lt;br /&gt;El monstruo adopta ahora otra cara, otro cuerpo, otro tiempo y se acerca, ya más calmado, más sólido.&lt;br /&gt;La poca luz, que se añeja por segundo, no permite distinguir las lágrimas de los trazos de sangre que producen las púas a cada intento de liberación.&lt;br /&gt;Al tiempo que Alicia intenta decir algo –tal vez una pregunta, quizás una súplica- Astier le dispara justo en medio de los ojos almendra.&lt;br /&gt;Esa es la verdad, pensó Astier frente a la hoja en blanco que debía transformar en informe.&lt;br /&gt;Esto no les va a gustar, se dijo Astier y se inclinó sobre la máquina, empezando a escribir.&lt;br /&gt;Casi amanecía cuando encendió su primer cigarrillo en diez años sin siquiera intentar esconderse en los sanitarios del edificio para no ser detectado. Releyó con atención las quince páginas del informe; Algunas frases y palabras sobresalían como cachetazos:&lt;br /&gt;"Abuso infantil"&lt;br /&gt;"Víctima"&lt;br /&gt;"Cambios que difieran de la prevención"&lt;br /&gt;"Cambios radicales en la formación"&lt;br /&gt;Astier pensó en que hubiese sucedido si en lugar de neutralizar a Alicia, hubiese neutralizado al padre, aún antes de la muerte de la madre. ¿Qué hubiese sido de la vida de Alicia? ¿Habría repetido las estructuras que la llevaron a cometer el homicidio?&lt;br /&gt;¿Podría utilizarse la posibilidad del viaje para subsanar ciertas cosas, en lugar de cometer otro crimen? ¿Podría así haber salvado a Alicia de la insalvable tragedia?&lt;br /&gt;Finalmente y a modo de conclusión, estampa la sentencia, expresando sus&lt;br /&gt;"Serias dudas sobre la infalibilidad del sistema preventivo"&lt;br /&gt;suspiró y dijo en voz alta:&lt;br /&gt;- Esto no les va a gustar.&lt;br /&gt;Lo primero que percibe es el olor penetrante y nauseabundo a orines. Una puñalada de amoníaco taladrando las fosas nasales hasta llegar al cerebro.&lt;br /&gt;Brevemente, piensa en lo absurdo de este aroma en la comodidad de su cama, aunque no tan absurdo como la humedad en su mejilla.&lt;br /&gt;Lentamente, abre los ojos y puede ver, a través de la pátina albina del flujo ocular nocturno, los bordes regulares de un azulejado pardo y amarillento por el tiempo y la falta de aseo.&lt;br /&gt;Al incorporarse, se percata de que el hedor de orín y la humedad de su mejilla son una misma cosa. Camina hacia los lavabos y se seca con una toalla de papel color tierra.&lt;br /&gt;Echa un vistazo alrededor. Algo de todo esto le es vagamente familiar. Como le es familiar el dolor amoratado de los huesos y músculos.&lt;br /&gt;No hay dudas.&lt;br /&gt;Ha viajado.&lt;br /&gt;Confuso es no recordarlo.&lt;br /&gt;Aún con agua goteando de su frente, dedica unos segundos a recorrer el recinto y decide que ya ha estado alguna vez aquí. Todo le recuerda a algún tugurio visitado infinidad de veces, la canaleta a modo de urinario donde invoca haber aliviado cientos de litros de cerveza compartida con los compañeros de la academia militar, el techo que empieza a descascararse Y asemeja una especie de torso esquelético en putrefacción que exhibe sus costillas de madera; reconoce el espejo, la pátina plateada que empieza a traslucir el ladrillo húmedo por el caño mal reparado.&lt;br /&gt;Todo se ve igual, excepto por una diferencia: La gran mancha ocre contra los azulejos del urinal, aquella salpicadura extraña con la que solía entretenerse mientras orinaba, tambaleante, sosteniendo su borrachera con la mano izquierda apoyada en la pared, y teorizando sobre la posible forma de esa mancha. A veces le resultaba un continente, otras la figura dulce y hechicera de alguna niña esquiva.&lt;br /&gt;El lamparón color óxido ya no estaba, o tal vez, habían logrado finalmente fregar y eliminar.&lt;br /&gt;Posiblemente no se tratara del mismo lugar, sino de uno asombrosamente similar.&lt;br /&gt;Quizás la mancha aún no se había producido.&lt;br /&gt;La confirmación llega cuando decide salir del sanitario y se encuentra con ese salón deteriorado, oscuro y polvoriento, de mesas tambaleantes a las que hay que ponerle servilletas dobladas infinitamente para estabilizarlas, o sobrecitos de azúcar. Las paredes cubiertas de tapas del "Gráfico" torpemente enmarcadas: Racing campeón 1950, Cardozzo y Raffo festejando la Libertadores del `67. José, el gallego, arrastrando los pies infectados para alcanzarle al Turco Peralta un cortado.&lt;br /&gt;Si, es El Rialto. Astier reprime una lágrima y debe contener el impulso de sentarse y pedirle al gallego que le traiga una Quilmes Imperial, que vendría acompañada de una platito con maní rancio y un vaso mal lavado, ofreciendo suciedad acumulada en el borde quién sabe de cuánto tiempo.&lt;br /&gt;Sólo cuando sale descubre el bullicio que viene de afuera. El tumulto de gritos, cánticos y pirotecnia lo golpea de lleno en la cara; Miles de personas se amontonan en la plaza, frente a la municipalidad, enarbolando banderas celeste y blancas. Con prudencia se adentra en la plaza, luego de sortear un Dodge 1500 que lleva pegada en la luneta trasera una calcomanía que reza "Los argentinos somos derechos y humanos" con un fondo que reproduce la bandera nacional.&lt;br /&gt;Astier empieza a sospechar cual es su misión. En algún punto se ha transformado él mismo en criminal.&lt;br /&gt;Lo primero que reconoce es la espalda de su padre. El Teniente Coronel Romualdo Justino Astier, caminando por entre la multitud, coreando junto a ella el grito: "¡¡Ar-gen-ti-na, Ar-gen-ti-na!!". Luego ve su propia espalda. Acarreado en los hombros de su padre y agitando una bandera de plástico.&lt;br /&gt;Por segunda vez en su carrera, Astier no tiene que consultar el sobre en su bolsillo.&lt;br /&gt;Ellos saben que lo hará. Saben que es su naturaleza cumplir órdenes. Su deber.&lt;br /&gt;Tal vez, piensa, si su padre no lo hubiese obligado a seguir la tradición militar, su profesión habría sido otra. Un carpintero, un diputado, un profesor o un artista jamás hubiese sido parte de la fuerza y no le sería necesario –obligatorio- cumplir órdenes.&lt;br /&gt;Pero su padre había sido ineludiblemente persuasivo. Podía serlo cuando quería, persuasivo y categórico, a como diese lugar.&lt;br /&gt;Astier busca en su cintura, a la espalda.&lt;br /&gt;Si se hubiesen producido los cambios radicales en su formación como persona, las cosas hubiesen sido diferentes. Hubiera tenido lo que no tuvo él, ni ninguna de sus víctimas a lo largo de veintisiete años en la fuerza: Una oportunidad.&lt;br /&gt;Se acerca con sigilo y se ubica detrás de su padre. Decide que no hace falta cuidar en extremo los recaudos, ya que nadie prestaba atención a nadie.&lt;br /&gt;Lentamente apunta a su propia nuca de escasos siete años y piensa que Ellos saben que lo hará, pero no entiende las consecuencias. Si se elimina, el Astier adulto jamás existirá, entonces: ¿Qué ocurrirá con la incontable cantidad de delincuentes que él ha prevenido? ¿Serán prevenidos por alguien más?&lt;br /&gt;¿Porqué alguien más no prevenía a él también?&lt;br /&gt;¿Estaba siendo prevenido por algún crimen que cometería en el futuro o por osar cuestionar al sistema? ¿Resultaba que por haber prevenido a tanta gente, se le consideraba un criminal y debía ser subsanado el error?&lt;br /&gt;Decide que ya no es su problema.&lt;br /&gt;El cansancio de cincuenta años le caen de golpe, como una tonelada de arena y ladrillos.&lt;br /&gt;No es mi problema, piensa.&lt;br /&gt;Astier baja el arma hasta la nuca de su padre y dispara.&lt;br /&gt;Ve caer al Teniente Coronel hacia delante, la base del cráneo destrozada y se aleja a paso apretado. No quiere ver su propia cara desfigurarse de dolor, aunque si oye los gritos.&lt;br /&gt;Nadie lo ve internarse de nuevo en el Rialto. Se sienta en la mesa de siempre y pide una Quilmes Imperial.&lt;br /&gt;Al tiempo que bebe la cerveza y mastica el maní rancio piensa que siempre ha sido un chico fuerte, Piensa que va a costarle, y mucho, pero que finalmente logrará superarlo y salir adelante.&lt;br /&gt;Termina la cerveza y, sin pagar, se mete en el baño mohoso y húmedo.&lt;br /&gt;Se sienta en la canaleta a modo de urinal y apoya el arma debajo de su maxilar inferior.&lt;br /&gt;Satisfecho, piensa que por fin tendrá una oportunidad.&lt;br /&gt;El estruendo que viene del baño hace correr al gallego olvidándose de la infección hinchada de sus pies. Encuentra a un hombre tirado en medio de los orines, con la cabeza destrozada, y una mancha de sangre en los azulejos que asemeja a un continente o tal vez a una mujer esquiva.&lt;br /&gt;Una mancha que el gallego José nunca logrará limpiar totalmente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32673201-115556762454959152?l=cronicasecuestradas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasecuestradas.blogspot.com/feeds/115556762454959152/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32673201&amp;postID=115556762454959152' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32673201/posts/default/115556762454959152'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32673201/posts/default/115556762454959152'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasecuestradas.blogspot.com/2006/08/punto-final.html' title='Punto Final'/><author><name>DMR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01216082800661942041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/Arlt/graf/caricaturas/cari3p.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32673201.post-115556706242392258</id><published>2006-08-14T07:49:00.000-07:00</published><updated>2006-08-15T09:13:33.370-07:00</updated><title type='text'>La Palabra</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3423/3574/1600/jorge.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3423/3574/320/jorge.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; - ¿Qué pretendes a cambio de tu alma?&lt;br /&gt;Preguntó Astaroth al ciego Benitez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Quiero conocer La Palabra&lt;br /&gt;La sospecha de una sonrisa asomó en la comisura de las fauces de Astaroth.&lt;br /&gt;- Insensato... La Palabra es demasiado poderosa para un mendigo como tú... con un guiño de mi ojo puedo devolverte la vista.&lt;br /&gt;- Insensato sería desperdiciar la oportunidad que me brindas... ¿Qué gano con ver todo aquello que nunca tendré? La Palabra me hará poderoso como un dios, ¿verdad?&lt;br /&gt;- Y más también. En La Palabra está oculto el significado de la vida, la artimaña exacta para embaucar a la muerte. Te enterarás de todos los misterios y secretos del universo, los meandros del infierno y los presbiterios del Paraíso serán tu patio de juegos.&lt;br /&gt;- Todas las mujeres que han despreciado mis acercamientos románticos se rendirán a mis pies, serán mis esclavas. Todos y cada uno de los hombres que me han humillado sucumbirán bajo mi puño irascible y sufrirán con mi venganza. Las riquezas del planeta inundarán mis cofres.&lt;br /&gt;- Si insistes – Suspiró Astaroth&lt;br /&gt;- Insisto. Mi alma vale mas que el simple funcionamiento de un par de ojos.&lt;br /&gt;- Detrás de esa puerta hallarás La Palabra.&lt;br /&gt;Mientras Astaroth desaparecía en una nube de Azufre, el ciego Benítez abrió la puerta y entró al recinto, tanteando, en su propia oscuridad. Su corazón dio un respingo cuando sus manos alcanzaron el pergamino púrpura en el que estaba escrita La Palabra, en todos los idiomas, lenguajes, dialectos, germanías y jeringozas conocidas por el hombre, y en todas las combinaciones posibles de lenguajes y mutaciones transculturales en potencia.&lt;br /&gt;Incluso había sido escrita en el idioma de los pájaros y el rugido de las fieras.&lt;br /&gt;El grito de horror del ciego Benítez traspasó el cuarto, antesala y pasillos del averno hasta llegar a la sonrisa satisfecha de Astaroth, que guardaba el contrato en un cajón de su escritorio tapizado de piel humana.&lt;br /&gt;Por falta de espacio en el pergamino, La Palabra no había sido escrita en braile.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32673201-115556706242392258?l=cronicasecuestradas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasecuestradas.blogspot.com/feeds/115556706242392258/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32673201&amp;postID=115556706242392258' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32673201/posts/default/115556706242392258'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32673201/posts/default/115556706242392258'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasecuestradas.blogspot.com/2006/08/la-palabra.html' title='La Palabra'/><author><name>DMR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01216082800661942041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/Arlt/graf/caricaturas/cari3p.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
